Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Adiós. Adiós mi sueño de mujer, adiós pecado sin hacer. Dejas mi boca seca mis labios ardiendo de placer. Adiós locura de mujer, no habrá quejido ni lamento solo una herida sin sanar y un corazón a punto de llorar.
Adiós. Adiós mi sueño de mujer, adiós pecado sin hacer. Dejas mi boca seca mis labios ardiendo de placer. Adiós locura de mujer, no habrá quejido ni lamento solo una herida sin sanar y un corazón a punto de llorar.
Hermosa y savia vida en un jardín de espinas, en un jardín que hiere... La oscuridad absorbe, lo que la noche olvida y el amanecer lo páre.
la obra está escrita...
y desfloró su vida.
Llega al alma de una sola leída. No sé si valga la pena llorar,
es tan linda la tristeza contenida pero dicen que hay que botar
lo negativo por medio de fluídos, algunas personas
pueden hacerlo, a mí no me es fácil. Lo encuentro tan visceral
que me sorprende e identifica también, me veo en tus versos,
Rosalinda. Un abrazo, tu poema es un lamento de amor y yo
comprendo. Muchas gracias. Un abrazo.