Corazon desterrado
Poeta recién llegado
Hoy te descubrí,
entre aquel montón de hojas secas que me impedían ver tu belleza,
estabas rígida, tan fría y tú mirada ya no me veía.
Eras tan frágil,
cubierta de manchas tu alma desnuda,
tus ojos,
tan solo eran el reflejo de una llama extinguida
y me llamaste, una y otra vez,
pero, para mí, era más fácil, ignorar que existías,
y me buscabas, pero no me importaba encontrarte,
sueño vagos, casi prohibidos,
para un ser, que yo, condenaba al olvido.
Pocas veces aprecie tú sonrisa,
era más el dolor que te robaba la vida,
cuantas veces peleabas tú conmigo,
y me gritabas y te lastimaba,
y me odiabas decías, pero ahora se, que también me amabas,
más de lo que tú misma imaginabas,
y eras feliz con mi alegría,
y más de alguna vez, te vi, darlo todo, por defender mi cobardía.
Si tan solo hubiese imaginado que tus maldiciones eran benditas
y que aun, cuando yo nada te dí,
tú dabas la vida, por hacerme feliz.
Pero hoy es tarde, tu cuerpo yace inerte
y no hubo nadie que llorara tú partida.
entre aquel montón de hojas secas que me impedían ver tu belleza,
estabas rígida, tan fría y tú mirada ya no me veía.
Eras tan frágil,
cubierta de manchas tu alma desnuda,
tus ojos,
tan solo eran el reflejo de una llama extinguida
y me llamaste, una y otra vez,
pero, para mí, era más fácil, ignorar que existías,
y me buscabas, pero no me importaba encontrarte,
sueño vagos, casi prohibidos,
para un ser, que yo, condenaba al olvido.
Pocas veces aprecie tú sonrisa,
era más el dolor que te robaba la vida,
cuantas veces peleabas tú conmigo,
y me gritabas y te lastimaba,
y me odiabas decías, pero ahora se, que también me amabas,
más de lo que tú misma imaginabas,
y eras feliz con mi alegría,
y más de alguna vez, te vi, darlo todo, por defender mi cobardía.
Si tan solo hubiese imaginado que tus maldiciones eran benditas
y que aun, cuando yo nada te dí,
tú dabas la vida, por hacerme feliz.
Pero hoy es tarde, tu cuerpo yace inerte
y no hubo nadie que llorara tú partida.
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