uranodania
Poeta recién llegado
Adiós ". Sinfonía para corazones en paz mayor.
Adiós debo decir aunque duelan las palabras
Adiós que debo enfrentar
aunque sea el comienzo de un coro que no quiero o ir
Adiós es la sinfonía que toca mi piano.
Aquella triste melodía que interpretan mis dedos
mientras danzan la melodía que tanto detesto.
Mas, no llega a tanto mi orgullo como para no reconocer
que disfrute cada arpegio de la apertura del "adiós".
Ella, que con una mirada perdida y transparente
deja a tras luz todos sus deseos y temores.
Sus largos y dorados cabellos rozan tu pecho que aluna vez fue mío.
Sus brazos alrededor de tu cuello, cual serpiente se enrolla
para acabar con su victima, son imágenes que, con celo,
guardo en mi interior.
Yo en cambio con mi mirada fría y fija
guardo para mí en egoísta acorde
todos mis sentimientos y pensamientos.
Mis largos cabellos castaños caen sobre mi desierto pecho sin hogar
mientras mis brazos abrasan ilusamente la sombra que dejo tu cuerpo
en este auditorio repleto de luz de luna.
Comienzan a sonar las cuerdas, le siguen las percusiones.
Y ahí estoy yo, en el piano central.
Interpretando nuestro adiós.
Entre el público distingo tus ojos,
mirándome fijamente, pero no como me mirabas
cuando nos encontrábamos bajo la luna
esa mirada tierna, con nuestros ojos encontrados
en infinito éxtasis, se perdió en esa mirada de indiferencia
y compasión por mi.
Al final del acto nos situamos toda la orquesta
y les saludamos con una reverencia.
Pero tus ojos no se encontraban ahí
¿Acaso causo tanta emoción en ti que no pudiste quedarte hasta el final?
O es que.
¿Acaso tuviste miedo de salir y cantarles, sólo, a las estrellas la pieza recién oída?
Y yo. . .
La luna