BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero ir llorando por las calles y administrar mi dicha como un incensario de cúspides y amargas condiciones, sobre mi lengua de trapo, un convicto confesionario de párroco de pueblo. Quiero ir llorando. Sentir la improbabilidad de todo, mientras el sacerdote agrupa las nubes, y yo suelto los lagartos como templos ocasionales. Quiero ir llorando y sentir la impiedad de los pies tan descalzos, mentir y ser ignorado, vivir en las bibliotecas y asesinarme con el aire acondicionado. No me interesa rimar con precisión ni armarme de valor justo en la iglesias, elijo contradictoriamente, y mis paradojas suben por los ríos.