jagüey
Poeta recién llegado
En ti descubrí
los caminos al cielo.
Entré por tus ojos al bello sendero
del alma, en la luz de un nuevo querer.
Memorizando tu cara
por aquel espejo
en la pared del color de sábanas blancas,
mis dedos enredaban tus rizos.
Un recuerdo vivo,
tu piel de manjar
quemado, y el roce de tu flor
con mis labios, suspiro cacao y azúcar.
Te quise dar algo
profundo y eterno
callado, guardado adentro del ser,
temía que el tiempo lo fuera a oprimir.
Te regalo mejor
mi deseo perfecto,
tu corazón lo abrace y lo vea completo,
bien reste la distancia su parte y porción.
Pasé una vez
tu altar entre velas.
Dios quiera y vuelva a andar tus veredas,
tus aguas de vida probemos los dos.
En ti descubrí
los caminos al cielo.
Hállame digno de peregrinarlos,
no escondas tu Aura, volvé a mí vos.
los caminos al cielo.
Entré por tus ojos al bello sendero
del alma, en la luz de un nuevo querer.
Memorizando tu cara
por aquel espejo
en la pared del color de sábanas blancas,
mis dedos enredaban tus rizos.
Un recuerdo vivo,
tu piel de manjar
quemado, y el roce de tu flor
con mis labios, suspiro cacao y azúcar.
Te quise dar algo
profundo y eterno
callado, guardado adentro del ser,
temía que el tiempo lo fuera a oprimir.
Te regalo mejor
mi deseo perfecto,
tu corazón lo abrace y lo vea completo,
bien reste la distancia su parte y porción.
Pasé una vez
tu altar entre velas.
Dios quiera y vuelva a andar tus veredas,
tus aguas de vida probemos los dos.
En ti descubrí
los caminos al cielo.
Hállame digno de peregrinarlos,
no escondas tu Aura, volvé a mí vos.