Julius 1200
Poeta fiel al portal
Si no hay prados exuberantes,
si no hay olas encrespadas ni
arden de fuego los desiertos.
Si no hay cielos coagulados que
son negadores obstinados del amor,
si no hay moldes creados por
vientos y ráfagas en los ángulos
edificados capaces de emocionar
hasta volver la pausa cristalina
de la limpidez del cielo, en formas
curiosas se produce el desorden de
la estirpe ciudadana.
De repente alguien exclama su
amor y tu ausencia desde el décimo
piso, pero son migajas en gargantas
de metal...
La espuma asoma alucinando mimbres
y los anuda solitarios de tus manos,
sólo son olvidos de primavera.
Ya no existen, pues el sol negó la noche.
si no hay olas encrespadas ni
arden de fuego los desiertos.
Si no hay cielos coagulados que
son negadores obstinados del amor,
si no hay moldes creados por
vientos y ráfagas en los ángulos
edificados capaces de emocionar
hasta volver la pausa cristalina
de la limpidez del cielo, en formas
curiosas se produce el desorden de
la estirpe ciudadana.
De repente alguien exclama su
amor y tu ausencia desde el décimo
piso, pero son migajas en gargantas
de metal...
La espuma asoma alucinando mimbres
y los anuda solitarios de tus manos,
sólo son olvidos de primavera.
Ya no existen, pues el sol negó la noche.
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