Emmanuel Milla-Gatica
Poeta recién llegado
Cuando te sientas a contemplar las estrellas, tus huesos te sonríen.
Cuando te sientas a contemplar tus huesos, las estrellas, asomadas por la baranda oxidada del cielo, también, te sonríen.
Aguerrido el corazón que se mira, desde su ansiedad o desde su hambruna, detrás del biombo curvilíneo del ser.
Cuando te sientas a contemplar tus huesos, las estrellas, asomadas por la baranda oxidada del cielo, también, te sonríen.
Aguerrido el corazón que se mira, desde su ansiedad o desde su hambruna, detrás del biombo curvilíneo del ser.