AGONÍA DE LA NOCHE
“No era que ya el ritmo
del almendro fuera cítara al sonido...”
“Figuras del sueño.”
José Lezama Lima.
Nace el día desvelando sus colores
Abandonado en el sueño me sumerjo en esta viscosa obscenidad
Renazco desprovisto de mis queridas estatuas
mis pávidas compañeras de amaneceres de olvido
cipreses son mis lanzas aguerridas
y fijan sobre mí las formas indefectibles de las nubes.
Como un ovillo de luz se aovilla en mí la luciérnaga.
La taza blanquiazul recoje la sangre vertida
que he de servir al espectro.
Serpentean los colores en su mezclarse aleatorio
pero yo no se leer su significado último.
Como diapasones dorados
los trinos más novedosos de los mirlos
anuncian las alabanzas sonoras
y sobre el mármol yo extiendo la túnica
que será tálamo y crespón en la nupcial ceremonia.
Bebamos hieles y ambrosías
mientras tejemos esas láureas coronas
que adornarán nuestros despojos
-carroña enamorada-
impropios de cenizas volanderas.
Los buitres no se merecen menos.
Rodantes como rocas desplazadas
asombrando con su ronquido volátil
que sin embargo no impiden
la agonía multicolor ni el renacer de la luna.
La sierra sigue ofreciendo sus perfiles de mujer.
Vítreo azul robado al mar
el cielo invierte sus ciclos
y deslíe la nieve pura para moldear las estrellas
(Las nubes o girasoles disimulan el oprobio)
El cristal que adorna a las luciérnagas
se interrumpe amenazante.
Cae la noche y se fragmenta en imponentes avenidas
cae la noche escandiendo las estrofas
que van a delimitar tus formas.
Ilust.: "Personajes en la noche". Joan Miró
“No era que ya el ritmo
del almendro fuera cítara al sonido...”
“Figuras del sueño.”
José Lezama Lima.
Nace el día desvelando sus colores
Abandonado en el sueño me sumerjo en esta viscosa obscenidad
Renazco desprovisto de mis queridas estatuas
mis pávidas compañeras de amaneceres de olvido
cipreses son mis lanzas aguerridas
y fijan sobre mí las formas indefectibles de las nubes.
Como un ovillo de luz se aovilla en mí la luciérnaga.
La taza blanquiazul recoje la sangre vertida
que he de servir al espectro.
Serpentean los colores en su mezclarse aleatorio
pero yo no se leer su significado último.
Como diapasones dorados
los trinos más novedosos de los mirlos
anuncian las alabanzas sonoras
y sobre el mármol yo extiendo la túnica
que será tálamo y crespón en la nupcial ceremonia.
Bebamos hieles y ambrosías
mientras tejemos esas láureas coronas
que adornarán nuestros despojos
-carroña enamorada-
impropios de cenizas volanderas.
Los buitres no se merecen menos.
Rodantes como rocas desplazadas
asombrando con su ronquido volátil
que sin embargo no impiden
la agonía multicolor ni el renacer de la luna.
La sierra sigue ofreciendo sus perfiles de mujer.
Vítreo azul robado al mar
el cielo invierte sus ciclos
y deslíe la nieve pura para moldear las estrellas
(Las nubes o girasoles disimulan el oprobio)
El cristal que adorna a las luciérnagas
se interrumpe amenazante.
Cae la noche y se fragmenta en imponentes avenidas
cae la noche escandiendo las estrofas
que van a delimitar tus formas.
Ilust.: "Personajes en la noche". Joan Miró