marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vez, solo una
me recordé sin ti.
te olvide sin vuelta
en la plazoleta de tu rumbo.
Con lágrimas imprevistas
te derribe con un adiós,
se perdieron las bonanzas,
y diste muerte a nuestro futuro.
El miedo tomo mi espalda,
se cerraron los oídos,
y ninguna conversación broto.
Mientras con punzante lanza
cruzabas mi corazón,
y yo violenta
disparaba con una dirección
para quebrarte el alma
y no saber más de tí.
Y aunque mis venas
volvieron sentido a su norte,
mi boca seca no corregía
el error que cometía,
suicidio...
a nuestro verdadero amor.
En la tranvía borrosa de mi caminar
hizo que despertase de esta agonía,
al verte correr valiente
y gritarme flores a nuestro amor.
Te acercaste,
curaste mis heridas
diste de tu sangre
y me reviviste.
No se ha repetido esta muerte súbita
han quedado trozos de este dolor
pero,
con la mesura de esta medicina
el veneno de esta negación ceso
y la fortuna de que me hayas curado
me entrega este nuevo color.
me recordé sin ti.
te olvide sin vuelta
en la plazoleta de tu rumbo.
Con lágrimas imprevistas
te derribe con un adiós,
se perdieron las bonanzas,
y diste muerte a nuestro futuro.
El miedo tomo mi espalda,
se cerraron los oídos,
y ninguna conversación broto.
Mientras con punzante lanza
cruzabas mi corazón,
y yo violenta
disparaba con una dirección
para quebrarte el alma
y no saber más de tí.
Y aunque mis venas
volvieron sentido a su norte,
mi boca seca no corregía
el error que cometía,
suicidio...
a nuestro verdadero amor.
En la tranvía borrosa de mi caminar
hizo que despertase de esta agonía,
al verte correr valiente
y gritarme flores a nuestro amor.
Te acercaste,
curaste mis heridas
diste de tu sangre
y me reviviste.
No se ha repetido esta muerte súbita
han quedado trozos de este dolor
pero,
con la mesura de esta medicina
el veneno de esta negación ceso
y la fortuna de que me hayas curado
me entrega este nuevo color.
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