Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Quise besar en el renglón donde perdí la fe,
bajo un bosque de reminiscencias, ramalazos ácidos, lluvia de espantapájaros.
Mil poemas escribí -Me canso ya de hablar de escritura, con tigres en la nuca-,
con aires de igualdad, de equidad entre nosotros.
Cogí la pluma y me juré, con el labio inferior desbocado,
que ni tú ni nadie se interpondría
-Entre yo, mi narcisista empatía, y el cemento que cubre mi laguna,
donde penetra cada humanidad, cíclica y diligente-.
Fui aplicando tus fórmulas, las convertí en teorías,
justo cuando los cuervos se pudrían en la nieve
-Fue tarea sencilla, y pordiosera-.
Se me quedó grabada tu mirada, junto con la mía,
dando a luz a una babosa.
"Finjo todos los días -Incluso el sol lo hace.-
que no fue amor ni ansias de conquistarte,
pero durante la soledad aprendí algo:
Ni cruzando los puentes que se elevan sobre los ríos, evito tu corriente y tu reflejo."