Josué M. Marrero
Poeta recién llegado
Te puedo decir que en mi soledad no hay noches de luna llena.
Solo tinieblas que angustian mi espíritu
Con la promesa de un crepúsculo que no llega
Te puedo decir que muero perplejo
Ante la marejada que me deja desnudo
Accidentando mi ropa con su sal inicua
y rasgándome la piel hasta brotarme sangre
Te puedo describir como de mi vida oscura
Se forma de mi una escultura griega
Que a medio de punzantes del gran artista necro
Queda esculpida la figura de Hermes expulsado del Olimpo
Es agua que se vierte sobre mi cabeza
Me limpia de toda lujuria y todo deseo suprimido
Que me lleve al detrimento moral de mi alma
Toda vileza que promueve la venganza,
Es movimiento de mar y tierra que dentro de mi consciencia
Hace estragos que imposibilitan la vida casta,
Encontrando el ocaso del límite de mi virtud humana,
Que busque ser parte de mi, quede tronchada
Ante la frescura del agua que da la vida.
Pureza que resbala por la piel
Que penetra hasta dentro de los poros
Sacando afuera toda depravación
Que perversa se aloja por debajo de la piel
Doliendo el espíritu y ensalzando el ser humano de
placer pérfido que estrujado pone en ventura
a la más fiel de las mancebas.
Sabor de perdición que maltrecho culmina en lágrimas
De la fiel compañera que futura espera bajo la misma tiniebla
A su buen semejante, varón de antorcha, que le devuelva
Su risa de doncella que tanto extraño
Justo cuando se encontraba por debajo de la concha de otro amor.
Solo tinieblas que angustian mi espíritu
Con la promesa de un crepúsculo que no llega
Te puedo decir que muero perplejo
Ante la marejada que me deja desnudo
Accidentando mi ropa con su sal inicua
y rasgándome la piel hasta brotarme sangre
Te puedo describir como de mi vida oscura
Se forma de mi una escultura griega
Que a medio de punzantes del gran artista necro
Queda esculpida la figura de Hermes expulsado del Olimpo
Es agua que se vierte sobre mi cabeza
Me limpia de toda lujuria y todo deseo suprimido
Que me lleve al detrimento moral de mi alma
Toda vileza que promueve la venganza,
Es movimiento de mar y tierra que dentro de mi consciencia
Hace estragos que imposibilitan la vida casta,
Encontrando el ocaso del límite de mi virtud humana,
Que busque ser parte de mi, quede tronchada
Ante la frescura del agua que da la vida.
Pureza que resbala por la piel
Que penetra hasta dentro de los poros
Sacando afuera toda depravación
Que perversa se aloja por debajo de la piel
Doliendo el espíritu y ensalzando el ser humano de
placer pérfido que estrujado pone en ventura
a la más fiel de las mancebas.
Sabor de perdición que maltrecho culmina en lágrimas
De la fiel compañera que futura espera bajo la misma tiniebla
A su buen semejante, varón de antorcha, que le devuelva
Su risa de doncella que tanto extraño
Justo cuando se encontraba por debajo de la concha de otro amor.