Nommo
Poeta veterano en el portal
Estabas tú,
dispuesta a madurar,
y en tu Juventud, ¡ Divino tesoro !
Me aparecí ante ti.
Luego, en tu madurez...
Echaste la vista atrás. Y a mi vera, en el camino, solícita te mostraste.
Imaginaste un Futuro junto a mí.
Dentro de una ostra, bajo el Mar.
Y los dos, encerrados a cal y canto, en el convento de los tartamudos y proletarios benditos del mundo humilde.
Pero generé infancia y atravesé el umbral de tu pequeña Tierra Prometida.
Con mis aldabonazos, hice temblar la puerta de tu templo, o cuerpo humano virginal.
Y pasaron adentro, mis camaradas, los sembradores y portadores del elogio masculino.
Entonces, en esa noche de los Tiempos, tú manejaste, gobernaste y dominaste el mundo.
Pero ya, se te olvidó.
Nuestros hijos son coleccionables y vienen recortados en un álbum de pegatinas multifacéticas.
Pero no te pongas histérica, por Dios.
Vámonos a envejecer al otro lado del río.
Donde los naipes sueñan despiertos.
Las picas, los rombos, los diamantes y los tréboles.
Ven, que te voy a hacer abuela... Algunos de nuestros hijos están adquiriendo volumen.
Se redondean, como esculturas bellas, buenas y sanas.
Y tienen aliento de vida propio. Amor-Bondad es el combustible que consumen.
¡ Míralo ! ¡ Pájaro !
No dispares, linda...
Es tu hija... Es la hembra de águila.
dispuesta a madurar,
y en tu Juventud, ¡ Divino tesoro !
Me aparecí ante ti.
Luego, en tu madurez...
Echaste la vista atrás. Y a mi vera, en el camino, solícita te mostraste.
Imaginaste un Futuro junto a mí.
Dentro de una ostra, bajo el Mar.
Y los dos, encerrados a cal y canto, en el convento de los tartamudos y proletarios benditos del mundo humilde.
Pero generé infancia y atravesé el umbral de tu pequeña Tierra Prometida.
Con mis aldabonazos, hice temblar la puerta de tu templo, o cuerpo humano virginal.
Y pasaron adentro, mis camaradas, los sembradores y portadores del elogio masculino.
Entonces, en esa noche de los Tiempos, tú manejaste, gobernaste y dominaste el mundo.
Pero ya, se te olvidó.
Nuestros hijos son coleccionables y vienen recortados en un álbum de pegatinas multifacéticas.
Pero no te pongas histérica, por Dios.
Vámonos a envejecer al otro lado del río.
Donde los naipes sueñan despiertos.
Las picas, los rombos, los diamantes y los tréboles.
Ven, que te voy a hacer abuela... Algunos de nuestros hijos están adquiriendo volumen.
Se redondean, como esculturas bellas, buenas y sanas.
Y tienen aliento de vida propio. Amor-Bondad es el combustible que consumen.
¡ Míralo ! ¡ Pájaro !
No dispares, linda...
Es tu hija... Es la hembra de águila.
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