delirios
Poeta asiduo al portal
Escucho silencio,
me alimenta el viento,
siento arañas,
en mi espalda,
dagas
en mi garganta,
piedras
en mis entrañas.
Nicotina,
anclada a mis venas,
envenenado mi mente sedienta,
de ti,
de ti que te esfumas,
cuando te llama mi alma,
de ti que te marchas,
sin retroceder la mirada,
de ti,
que te alejas,
dejando manchas,
en cada poro,
de mi anatomía humana,
sin saber
que muero,
por el veneno
de tu cortante
y abrasador adiós.
me alimenta el viento,
siento arañas,
en mi espalda,
dagas
en mi garganta,
piedras
en mis entrañas.
Nicotina,
anclada a mis venas,
envenenado mi mente sedienta,
de ti,
de ti que te esfumas,
cuando te llama mi alma,
de ti que te marchas,
sin retroceder la mirada,
de ti,
que te alejas,
dejando manchas,
en cada poro,
de mi anatomía humana,
sin saber
que muero,
por el veneno
de tu cortante
y abrasador adiós.