rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora,
ya puedes jugar como aquí no podías.
Camina los jardines, háblale a las flores
dibuja con tus manitas en los blancos algodones del cielo.
Vive en lo eterno el goce de tus alas.
En nosotros, tu inmensidad quedara por siempre
pequeña gran estrella, que enseñaste a mirar a nuestros ojos
y entender un poco mas en lo profundo del alma.
ya puedes jugar como aquí no podías.
Camina los jardines, háblale a las flores
dibuja con tus manitas en los blancos algodones del cielo.
Vive en lo eterno el goce de tus alas.
En nosotros, tu inmensidad quedara por siempre
pequeña gran estrella, que enseñaste a mirar a nuestros ojos
y entender un poco mas en lo profundo del alma.