Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le jugué sucio al destino y me enamoré,
a cara o cruz puse la apuesta en la mesa,
hace dos segundos que me enteré
de que cruzaba los dedos mi princesa.
El mar sintió sed de un beso de agua dulce
y el vestido que te pusiste me guiñó un ojo,
apenas ayer me dormía tan triste
y en tus ojos mi mirada encontró color.
Deja que te espíe mientras te cambias la ropa
y déjame cocinar un arroz con caricias de más,
todo tiempo futuro es mejor con amor
y con dos cucharadas de tu boca fatal.
Las cosas que te escribo hablan por mí
y las palabras son un eco en mi garganta,
después de hablarte por primera vez aprendí
que soy marinero y tu cuerpo mi mar.
Que me perdone Dios soberano
por lo que quieren hacer mis manos contigo,
que me disculpe e ignore el pecado
que arde en mi lengua pronunciando tu nombre.
Si el destino pensó alguna vez que yo era un ratón
y que por miedo a amar iba a echar a correr,
contigo le enseñé que soy valiente león
que descubrió en tu belleza la palabra mujer.
Ahora me río del destino y camino junto a tu mano
extasiado de todo lo que provocas en mí,
valiente león que se transforma en vil gato
que de tu lengua se deja seducir.
a cara o cruz puse la apuesta en la mesa,
hace dos segundos que me enteré
de que cruzaba los dedos mi princesa.
El mar sintió sed de un beso de agua dulce
y el vestido que te pusiste me guiñó un ojo,
apenas ayer me dormía tan triste
y en tus ojos mi mirada encontró color.
Deja que te espíe mientras te cambias la ropa
y déjame cocinar un arroz con caricias de más,
todo tiempo futuro es mejor con amor
y con dos cucharadas de tu boca fatal.
Las cosas que te escribo hablan por mí
y las palabras son un eco en mi garganta,
después de hablarte por primera vez aprendí
que soy marinero y tu cuerpo mi mar.
Que me perdone Dios soberano
por lo que quieren hacer mis manos contigo,
que me disculpe e ignore el pecado
que arde en mi lengua pronunciando tu nombre.
Si el destino pensó alguna vez que yo era un ratón
y que por miedo a amar iba a echar a correr,
contigo le enseñé que soy valiente león
que descubrió en tu belleza la palabra mujer.
Ahora me río del destino y camino junto a tu mano
extasiado de todo lo que provocas en mí,
valiente león que se transforma en vil gato
que de tu lengua se deja seducir.