Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Ahora que se han ido,
los días silenciosos languidecen
en nevadas escenas
donde habita tu pálpito de siempre.
Ahora que se han ido,
para enterrarme vuelven
aquellos vendavales
a cuyo asalto el aire se somete.
Y en estremecedoras ascensiones
el soplo regalado se disuelve;
¡y huye del sacrificio!
¡Y canta hacia la muerte!
Allí me esperarán sombras amadas
que un sueño me promete;
allí devorarán tu cuerpo y alma
los furiosos torrentes.
Allí, donde he marchado,
los días presurosos me parecen
promesas inquietantes
que susurran su signo por mis sienes.
Ahora que se han ido,
un único sendero resplandece,
y en la distancia incierta
sólo contemplo un fin: desvanecerme...
© Abraham Ferreira Khalil
los días silenciosos languidecen
en nevadas escenas
donde habita tu pálpito de siempre.
Ahora que se han ido,
para enterrarme vuelven
aquellos vendavales
a cuyo asalto el aire se somete.
Y en estremecedoras ascensiones
el soplo regalado se disuelve;
¡y huye del sacrificio!
¡Y canta hacia la muerte!
Allí me esperarán sombras amadas
que un sueño me promete;
allí devorarán tu cuerpo y alma
los furiosos torrentes.
Allí, donde he marchado,
los días presurosos me parecen
promesas inquietantes
que susurran su signo por mis sienes.
Ahora que se han ido,
un único sendero resplandece,
y en la distancia incierta
sólo contemplo un fin: desvanecerme...
© Abraham Ferreira Khalil
Última edición: