Salva Carrion
Poeta fiel al portal
Ahora que ya estoy muerto,
de mi ánima complacido
me he liberado, y he bebido
vino hasta caer de espanto.
Y sea Dionisio o Baco,
bien el dios romano o el griego,
a quien brindo con apego
este néctar paradisiaco.
Lo excelso de ser espíritu
es carecer de resaca
en la mañana más seca
y así beber con más ímpetu.
En el allá me divierto,
con los lujuriosos dioses,
ni píos rezos de adviento.
La vida buena no acaba
si la ambrosía se bebe,
y el alma libre se atreve
al placer que se negaba.
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de mi ánima complacido
me he liberado, y he bebido
vino hasta caer de espanto.
Y sea Dionisio o Baco,
bien el dios romano o el griego,
a quien brindo con apego
este néctar paradisiaco.
Lo excelso de ser espíritu
es carecer de resaca
en la mañana más seca
y así beber con más ímpetu.
En el allá me divierto,
con los lujuriosos dioses,
ni píos rezos de adviento.
La vida buena no acaba
si la ambrosía se bebe,
y el alma libre se atreve
al placer que se negaba.
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