Eleanis
Poeta recién llegado
Sin remordimiento,
la bala entró justo en la sien,
para no agobiar al verso que espera su última unción, sacrifique un botón de la camisa que viste la tarde.
Pero bueno!!!
dijo el poeta convencido en el paredón de un beso, tirando la moneda al aire convencido de su desgracia le compró un café a la suerte mientras la esperanza que cocía sus botas se listaba a la guerra.
Me dejó un agravio,
y la duda que no sabe de amor tiró la toalla.
Maldijo mi mirada y con voz tartamuda sucumbió a mi nombre.
la bala entró justo en la sien,
para no agobiar al verso que espera su última unción, sacrifique un botón de la camisa que viste la tarde.
Pero bueno!!!
dijo el poeta convencido en el paredón de un beso, tirando la moneda al aire convencido de su desgracia le compró un café a la suerte mientras la esperanza que cocía sus botas se listaba a la guerra.
Me dejó un agravio,
y la duda que no sabe de amor tiró la toalla.
Maldijo mi mirada y con voz tartamuda sucumbió a mi nombre.