viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy el que hundo el otro lado de tu lecho,
el que tiembla cuando en invierno le robas la manta.
Soy el espejo de tus discusiones,
la prolongación de tus resoluciones,
el discreto marco que te envuelve.
Hoy que los pájaros de Hitchcock
nos regalan su versión con la fiebre aviar.
La muerte alada anunciada, bella y numerosa,
que corona al jinete del Apocalipsis.
La mugre que se crió en la cuna de nuestras uñas
se alimentó del ocio y del odio.
Nos estalló en los ojos y tiñó nuestra mirada
ensuciando cualquier acción del hombre y del hambre.
Por eso fuera hace frío,
por eso estamos aislados,
y sólo nos quedamos el uno para el otro.
Y a ese tenernos asustados,
le llamamos amarnos.
Y a nuestros hijos les contamos
cuentos de libertad.
el que tiembla cuando en invierno le robas la manta.
Soy el espejo de tus discusiones,
la prolongación de tus resoluciones,
el discreto marco que te envuelve.
Hoy que los pájaros de Hitchcock
nos regalan su versión con la fiebre aviar.
La muerte alada anunciada, bella y numerosa,
que corona al jinete del Apocalipsis.
La mugre que se crió en la cuna de nuestras uñas
se alimentó del ocio y del odio.
Nos estalló en los ojos y tiñó nuestra mirada
ensuciando cualquier acción del hombre y del hambre.
Por eso fuera hace frío,
por eso estamos aislados,
y sólo nos quedamos el uno para el otro.
Y a ese tenernos asustados,
le llamamos amarnos.
Y a nuestros hijos les contamos
cuentos de libertad.