Cafla
Poeta recién llegado
Cómo puedo enterarme de lo que quiero,
si yo lo ignoro y no lo puedo entender,
sólo tengo claro lo que no quiero.
Los vacíos se hacen parte de la casa,
se quedan, se pasean en mi cabeza,
y ya ni siquiera en mi pecho,
produciéndome nudos para poder llorar.
No puedo tornarme en una plañidera,
después de que tanto tiempo lo fui.
Tengo malos presentimientos,
que no son confundidos con deseos ni utopías.
Quizás volví a la vida, vi la luz para poder volver,
convertirme en la persona que no pensé que sería,
aquella que perdonaría sin rencores,
donde la comprensión sería su aliada.
La soledad tiene muchas ventajas,
pero quizás una de ellas, inicua a la vez,
es la costumbre y adicción hacia ella.
Me toma y no me deja partir.
ni siquiera me deja soñar, con suspiros o encuentros,
me deja en recovecos oscuros, pero limpios.
Y una tiniebla hecha vida, me azota en pesadillas.
Las equivocaciones se hacen triviales, no me pesan como cadenas,
me dejan respirar, y dormir tranquilamente,
todos los traumas, desengaños, mentiras, sufrimientos,
hacen muy bien su trabajo,
el de convertir una vida en absoluta escoria,
Sin fe ni esperanzas en las personas.
Y sencillamente aguardo para ver en qué momento y cómo te fallan.
si yo lo ignoro y no lo puedo entender,
sólo tengo claro lo que no quiero.
Los vacíos se hacen parte de la casa,
se quedan, se pasean en mi cabeza,
y ya ni siquiera en mi pecho,
produciéndome nudos para poder llorar.
No puedo tornarme en una plañidera,
después de que tanto tiempo lo fui.
Tengo malos presentimientos,
que no son confundidos con deseos ni utopías.
Quizás volví a la vida, vi la luz para poder volver,
convertirme en la persona que no pensé que sería,
aquella que perdonaría sin rencores,
donde la comprensión sería su aliada.
La soledad tiene muchas ventajas,
pero quizás una de ellas, inicua a la vez,
es la costumbre y adicción hacia ella.
Me toma y no me deja partir.
ni siquiera me deja soñar, con suspiros o encuentros,
me deja en recovecos oscuros, pero limpios.
Y una tiniebla hecha vida, me azota en pesadillas.
Las equivocaciones se hacen triviales, no me pesan como cadenas,
me dejan respirar, y dormir tranquilamente,
todos los traumas, desengaños, mentiras, sufrimientos,
hacen muy bien su trabajo,
el de convertir una vida en absoluta escoria,
Sin fe ni esperanzas en las personas.
Y sencillamente aguardo para ver en qué momento y cómo te fallan.