Alberto Niño Martínez
Poeta adicto al portal
Atravieso los albos jardines
de este frío invierno coyhaiquino,
resaltan tus ojos de nuez.
Tú, intensa espiga de niña,
canción de mujer.
Amor hechicero, perpetua hoguera
dulce condena,
de savia intensa.
Saludo a la mañana
que a mi lado te ve despertar,
como vergel divino,
de brujo acento argentino.
dulce condena,
de savia intensa.
Saludo a la mañana
que a mi lado te ve despertar,
como vergel divino,
de brujo acento argentino.
Sigiloso me acerco,
te robo un beso,
recorro tu mundo
gimiendo en carnoso jugo,
un te quiero.
te robo un beso,
recorro tu mundo
gimiendo en carnoso jugo,
un te quiero.
Labios vírgenes
inflaman mi institución,
como rieles de romero,
andenes de manantial,
infinita aurora de fuego.
inflaman mi institución,
como rieles de romero,
andenes de manantial,
infinita aurora de fuego.
Mi Aysén te regalo,
de calafates y ñirres,
para amarte siempre…
Una, dos…Mil vidas.
Nuestro eterno amor,
ofrenda divina,
tulipanes amarillos
en correntosos ríos.
Tu Lázaro, tu amor…
-Mi vida-
de calafates y ñirres,
para amarte siempre…
Una, dos…Mil vidas.
Nuestro eterno amor,
ofrenda divina,
tulipanes amarillos
en correntosos ríos.
Tu Lázaro, tu amor…
-Mi vida-
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