Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Que no me angustie
el eco sordo de tu ausencia
ni el sonido silencioso de tus pasos
que no van a volver.
Detrás de tí corrió mi anhelo
que al no encontrarte volvió a mí
taciturno y quieto.
Y la sonrisa que algunos días
pintaba mis labios como carmín
dejó de lucirse al no sentir tus labios
apretarlos hasta quitarles el aliento.
Más ahora que no son tuyos
ni mis brazos ni mis besos
porque los consideraste menos
que no se angustie mi alma,
que no se desgaste mi sueño
que me abrigue el olvido
y te deje aún más lejos.
el eco sordo de tu ausencia
ni el sonido silencioso de tus pasos
que no van a volver.
Detrás de tí corrió mi anhelo
que al no encontrarte volvió a mí
taciturno y quieto.
Y la sonrisa que algunos días
pintaba mis labios como carmín
dejó de lucirse al no sentir tus labios
apretarlos hasta quitarles el aliento.
Más ahora que no son tuyos
ni mis brazos ni mis besos
porque los consideraste menos
que no se angustie mi alma,
que no se desgaste mi sueño
que me abrigue el olvido
y te deje aún más lejos.