Y como los piratas que navegaron sobre las canciones,
y los anzuelos de los cómicos del barrio,
y submarinos con babas de caballos...
y como la sensualidad en esa revolución de las lagartijas;
como el ánimo ligero, el éter exuberante,
y los bullicios que flotan en el atardecer…
y la amistad en la raíz de la entraña,
y por ver el vaso medio lleno y sosegado,
a la sombra del buen árbol…
y las nubes que fluyen por el tacto,
y los vientos alegres por las ilusiones…
y esas fábulas de humo verde,
y las moralejas de la abuelita loba,
y la conciencia que llega como las olas…
y esos fresones que me recuerdan al barrio…