Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Al borde de la soledad está el deseo.
Miraba desde el Norte al Sur esta noche-madrugada,
en la oscuridad compleja que solo abrazaba
con cierto desgano y timidez la luna plateada;
te busqué, más tu rostro en ella bordado no estaba.
Miraba desde el Norte al Sur esta noche-madrugada,
en la oscuridad compleja que solo abrazaba
con cierto desgano y timidez la luna plateada;
te busqué, más tu rostro en ella bordado no estaba.
Agudice el sentido del oído, esperando
con la vehemencia de un niño en espera,
esperaba escuchar un sonido que te delatara
y no hubo tal, solo el silencio en mudo silbido
vino , se presento como burla de un tiempo perdido.
con la vehemencia de un niño en espera,
esperaba escuchar un sonido que te delatara
y no hubo tal, solo el silencio en mudo silbido
vino , se presento como burla de un tiempo perdido.
Estuve largas horas despierta en mis sabanas
la caricia de seda no disipaba tu ausencia,
el deseo se hizo intenso en las horas de espera
y murieron las horas, las sabanas estaban secas;
en beso amoroso Morfeo se llevo mi conciencia.
la caricia de seda no disipaba tu ausencia,
el deseo se hizo intenso en las horas de espera
y murieron las horas, las sabanas estaban secas;
en beso amoroso Morfeo se llevo mi conciencia.
Ayer noche, pude amarte de hora en hora
entregada, plena, ardorosa en todos sentidos
y solo besé tu recuerdo en el balcón de los olvidos;
la ventana estuvo abierta al cálido viento del sur,
al amanecer la he cerrado titiritando y llorando de frio.
entregada, plena, ardorosa en todos sentidos
y solo besé tu recuerdo en el balcón de los olvidos;
la ventana estuvo abierta al cálido viento del sur,
al amanecer la he cerrado titiritando y llorando de frio.
Mary C. López
*Un homenaje a la soledad, al deseo y al olvido.
*Un homenaje a la soledad, al deseo y al olvido.
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