Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Me levanto, sin despertarme a tu lado.
Te llamo. ¿Te veo?. Te pienso
y el blanco de las sábanas de tu olvido
me envuelve de piel el miedo.
Tiemblo, rezo, callo a voces
y sin tu voz solo le gritó al silencio
y el silencio me devuelve el olor
a tu piel mojada de aquel invierno.
Llega diciembre, con todas sus luces
apagadas de falso reencuentro,
enero me hiela las cejas, los pies se me hunden
en la arena del tiempo,
los relojes se paran, los calendarios mueren,
los días anochecen. Me nace el deseo.
Cierro los ojos, oscurece la ausencia,
te encuentro de nuevo,
con tus fríos dedos dando calor al abrazo
de mirarnos sin casi un beso.
Mi mirada ya no es tuya y la tuya, es nuestra,
en nuestro pequeño propio universo,
en ese mundo de luces de estrellas que solo cuando vuelves,
vuelvo a descubrir en el cielo.
Te llamo. ¿Te veo?. Te pienso
y el blanco de las sábanas de tu olvido
me envuelve de piel el miedo.
Tiemblo, rezo, callo a voces
y sin tu voz solo le gritó al silencio
y el silencio me devuelve el olor
a tu piel mojada de aquel invierno.
Llega diciembre, con todas sus luces
apagadas de falso reencuentro,
enero me hiela las cejas, los pies se me hunden
en la arena del tiempo,
los relojes se paran, los calendarios mueren,
los días anochecen. Me nace el deseo.
Cierro los ojos, oscurece la ausencia,
te encuentro de nuevo,
con tus fríos dedos dando calor al abrazo
de mirarnos sin casi un beso.
Mi mirada ya no es tuya y la tuya, es nuestra,
en nuestro pequeño propio universo,
en ese mundo de luces de estrellas que solo cuando vuelves,
vuelvo a descubrir en el cielo.
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