Asklepios
Incinerando envidias
Al entrar en el desván
se respira una oscuridad
profunda y hambrienta llena
de olvidos e indiferencias que el tiempo,
siempre se encarga de amontonar
en lo invisible.
No hay espacio para los sueños.
Ni si quiera para la nostalgia.
Sólo una espesa agonía sometida al
silencio del aire, suplica no ser ya
rescatada.
se respira una oscuridad
profunda y hambrienta llena
de olvidos e indiferencias que el tiempo,
siempre se encarga de amontonar
en lo invisible.
No hay espacio para los sueños.
Ni si quiera para la nostalgia.
Sólo una espesa agonía sometida al
silencio del aire, suplica no ser ya
rescatada.