buhita
Poeta asiduo al portal
En el medio de la calle tirado estás,
te posaste en mi camino para algo indicar;
reflejas tan bellos colores que remordimientos no me han de dar
cuando te sostenga en mis manos, hermoso libro de cristal.
¡Qué extraño ver tus paginas vacías!
Pues yo imaginé vivencias perdidas entre líneas;
un frío aire desfila por tus bordes creadores de heridas
mientras mis pupilas afirman que ahí no existió vida.
De pronto algo iluminó tus hojas marchitas
y por cada segundo letras en ti se dormían,
narrando una historia, al parecer con dos protagonistas
siendo yo una de ellos, siguiendo un destino futurista.
Realicé lo que a voz baja el libro me decía
para poder a mi amado encontrar enseguida;
pero noté que era el mismo recorrido de hace unos días
repitiendo escenas que a mi pasado ya pertenecían.
Te vi y pude comprender que algo nos deseaba unidos,
pero al querer abrazarte y hacerte parte de mi vida
como humo de esencia pasé a través de tu cuerpo
y ni una reacción observe, al parecer nada habías sentido.
No me ves, no me oyes, no me sientes. ¿Qué es lo que pasa?
Y empiezo a recordar lo que ocurrido en un pasado;
ese día cuando te vi desde la otra avenida
tarde un poco en saber como actuaría.
Seguí caminando, no podía desperdiciar ni un segundo en tonterías,
sin embargo a media cuadra giré dejando de lado el debería
y al notar que estabas algo lejos de mi vista,
corrí sin percatarme de lo que me ocurriría.
Un carro golpeó mi cuerpo y de la vida me retiró enseguida.
Si tan solo le hubiera hecho caso a mis deseos y sentidos,
desde un principio cruzaría a abrazarlo y no seguiría como lo hice;
ya es tarde, no puedo cambiar lo ocurrido.
A pesar de hacer esta vez todo de forma correcta,
al fin y al cabo, YA ESTOY SIN VIDA.