Al final de las cortinas,
anda sollozo el valiente;
en sus costuras novatas,
seca la lágrima el comediante;
no sé por qué tapándose,
no sé por qué escondiéndose...
Al final de las cortinas,
bombea el músculo del temerario,
esta vez con más fuerza, acelerado;
al piso siembra sus rodillas,
aquel de Dios peleado.
Y allí, al ocaso de las túnicas,
las lloronas de algodón o de encaje,
se traduce la voz "del grande",
huérfano de simplezas;
imaginando "el quehacer" ordinario;
taparse de amor la cabeza...
Al final de las cortinas...
de un "teatro", sin vergüenzas...
anda sollozo el valiente;
en sus costuras novatas,
seca la lágrima el comediante;
no sé por qué tapándose,
no sé por qué escondiéndose...
Al final de las cortinas,
bombea el músculo del temerario,
esta vez con más fuerza, acelerado;
al piso siembra sus rodillas,
aquel de Dios peleado.
Y allí, al ocaso de las túnicas,
las lloronas de algodón o de encaje,
se traduce la voz "del grande",
huérfano de simplezas;
imaginando "el quehacer" ordinario;
taparse de amor la cabeza...
Al final de las cortinas...
de un "teatro", sin vergüenzas...