Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
AL FINAL DEL SUEÑO.
Por ella desafió indefinidamente halo eterno,
cual renegrido en su triste y perpetua infinidad,
despavorido corre como bandido perseguido,
y huyendo temerosamente sin dejar de mirar atrás,
osadamente le maldigo si mi amor, quiere robar.
Abrevar de placer, la sedienta alma de una soñada mujer,
es desabrigar al confín y, afanadamente desnudar al fin,
pues como usurero peregrino que, por mi amada seré,
no habrá cañadas, ni sendero, ni pasaje, ni desfiladero,
que me impida obtener lo que, desea el ser, de mi ser.
De un puro amor, esta conquistado mi cajita interior donde,
comienza el camino que se bifurca por todo mi cuerpo,
principio de un deseado peregrino recorriendo mi organismo,
cual inundando a mi mente se desbordan mis sentimientos,
llegándose a reflejar en mi exterior, el alma y corazón.
Dichoso de mi que, enamorado viajo con este viento,
viento, que me desplaza románticamente a mil aventuras,
pues la belleza que, presa de ella retoña en cada paso,
ensimismado quedo húmedamente despierto por mi locura,
y embelesado de mi real como de, mi irrealidad amada,
solo deseo seguir, ávidamente durmiendo.
Eladio Trigo.
25.09.06
Por ella desafió indefinidamente halo eterno,
cual renegrido en su triste y perpetua infinidad,
despavorido corre como bandido perseguido,
y huyendo temerosamente sin dejar de mirar atrás,
osadamente le maldigo si mi amor, quiere robar.
Abrevar de placer, la sedienta alma de una soñada mujer,
es desabrigar al confín y, afanadamente desnudar al fin,
pues como usurero peregrino que, por mi amada seré,
no habrá cañadas, ni sendero, ni pasaje, ni desfiladero,
que me impida obtener lo que, desea el ser, de mi ser.
De un puro amor, esta conquistado mi cajita interior donde,
comienza el camino que se bifurca por todo mi cuerpo,
principio de un deseado peregrino recorriendo mi organismo,
cual inundando a mi mente se desbordan mis sentimientos,
llegándose a reflejar en mi exterior, el alma y corazón.
Dichoso de mi que, enamorado viajo con este viento,
viento, que me desplaza románticamente a mil aventuras,
pues la belleza que, presa de ella retoña en cada paso,
ensimismado quedo húmedamente despierto por mi locura,
y embelesado de mi real como de, mi irrealidad amada,
solo deseo seguir, ávidamente durmiendo.
Eladio Trigo.
25.09.06