Byroniana
Poeta fiel al portal
¡Al fondo, justo al infierno!
La sangre golpea en la puerta. ¡Abran!
Quiero verterme sentencia. ¡La puerta!
¡Ábranla ya, quiero pasar por el filo del
alma! Y el cuchillo abrirá la carne que
escribirá borbotones a bocados de rabia.
Voy a ahogar las entrañas en el cetro
de Dios, y apostar mi discordia reclusa
en las gargantas que oprimen el mundo
del mismo Amor. ¡Malditas sean tus musas,
Altísimo, soy tu producto Buitre vengador!
La garra enzarza la puerta. ¡Abran!
Quiero descoser vena a vena el ansia
de Creación. Quiero quedarme al límite
de ninguna vida y correr al sepulcro
donde enjuagarme en cenizas de corazón.
¿Es que no me van a abrir la puerta?
¡Que no es al Cielo, sino al Infierno
a morir con él! Ya lo abandonaste
a Tu Divina desgracia. Y ahora sí
que me toca mover : me saco el cuello,
tiro la puerta de un golpe, subo
un momento a mancharte de sangre
Tu Cielo, y me bajo a pudrirme
al infierno con el único Dios
a quien Amo, por quien vivo
y muero. Con mi único Creador.
Y ese no hace llamarse de renombre
Grande. Porque ya se llama Amor.
La sangre golpea en la puerta. ¡Abran!
Quiero verterme sentencia. ¡La puerta!
¡Ábranla ya, quiero pasar por el filo del
alma! Y el cuchillo abrirá la carne que
escribirá borbotones a bocados de rabia.
Voy a ahogar las entrañas en el cetro
de Dios, y apostar mi discordia reclusa
en las gargantas que oprimen el mundo
del mismo Amor. ¡Malditas sean tus musas,
Altísimo, soy tu producto Buitre vengador!
La garra enzarza la puerta. ¡Abran!
Quiero descoser vena a vena el ansia
de Creación. Quiero quedarme al límite
de ninguna vida y correr al sepulcro
donde enjuagarme en cenizas de corazón.
¿Es que no me van a abrir la puerta?
¡Que no es al Cielo, sino al Infierno
a morir con él! Ya lo abandonaste
a Tu Divina desgracia. Y ahora sí
que me toca mover : me saco el cuello,
tiro la puerta de un golpe, subo
un momento a mancharte de sangre
Tu Cielo, y me bajo a pudrirme
al infierno con el único Dios
a quien Amo, por quien vivo
y muero. Con mi único Creador.
Y ese no hace llamarse de renombre
Grande. Porque ya se llama Amor.