puroamor
Poeta fiel al portal
¡Al galope trepidante!
en tu órgano candente
voy hundiendo mi cariño,
y me aprietas y me muerdes
y susurras a mi oído:
¡Ay mi niño! ¡Ay mi niño!
Y paramos la estampida
un instante interminable…
¡Ummm!, ¡Aghhh! ¡Qué rico!
Lentamente, las olas diluviales de tu cuerpo
humedecen sin cesar a nuestra cama,
y el jadeante y dulce aliento mutuo,
empaña melifluamente nuestras almas
hasta que, extasiada de lujuria y satisfecha,
una sonrisa y un beso me regalas.
Cansados y contentos
por amarnos tanto
nos mira la noche sin medida.
Existimos sólo acaso
para disfrutarlo
con morboso deleite
a escondidas;
y en el arrebato de pasión,
acoplados firmemente,
buscamos con fruición excelsa
que nuestras ansias,
¡terminen en el cuerpo diluidas!
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Cuando la razón prohíbe amar,
desafiantes e irreverentes
se vuelven los sentidos
liberando a los amantes
al insaciable deleite...
de lo prohibido.
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