guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
En la mar de tu cuerpo navego,
no voy fiero,
voy con versos que niego,
voy silente con un velero
que impulsan tus suspiros de sosiego
Me miro solo en el reflejo de tus ojos,
navego y me pierdo
siguiendo un faro
que no ilumina ni guía mis deseos
Puertos no hay,
peces son glóbulos,
y el lúpulo de espuma
es rojo póstumo
con la tristeza copulada
por ballenas de humo
que circulan en un cielo óseo
Voceo a tus venas un adiós,
a tu aorta de corto caudal
le doy mis redes de oro fluido
sin la esperanza de acuñar o cazar
las sirenas que sin canto
enamoraron mi mutilado corazón
¿me verás?
no lo se,
mas soy bienvenido por tu marea,
soy protegido por tu carne
y soy amado por tu soledad etérea
A veces veo que escurres,
que de ti fluye por otro arroyo la vida.
No recircula, solo se va por otro aire,
se va lejana la mar, se va mi tina,
se va y nadie acoge afuera tu herida
Sé porque me hablan tus cuervos,
me hablan de esas lágrimas del cielo tuyo,
me relatan de tu pena sin remedio o suero,
me hablan los alados con murmullo
que el oleaje y los latidos quieren ser mudos
Te entiendo y no lo digo como egoísta
o como marinero de puerto enamorado.
Te entiendo como niño altruista
que se sumió asesino en ti en una pasión ficta
Se niña que el tiempo se va
de estos relojes que ya no contabilizan
los segundos de nuestra vana
relación altruista.
Se niña que te quieres ir a navegar
con la muerte al cielo e infierno del soñar
Tranquila que no va a doler,
solo sentirás por ese tajo de tus venas
un bulto salir como espina de siete colores.
Sentiré yo como mi barca cae presa
de la gravedad que merma
en una tierra mundana y ajena
a tu interior de belleza plena
Caeré contigo sobre el rayo de luna,
caeremos y seremos muerte
mientras un viento de dióxido tóxico
inunda las cavidades de mi mar,
de tu cuerpo ya sin sangre ni ánima
no voy fiero,
voy con versos que niego,
voy silente con un velero
que impulsan tus suspiros de sosiego
Me miro solo en el reflejo de tus ojos,
navego y me pierdo
siguiendo un faro
que no ilumina ni guía mis deseos
Puertos no hay,
peces son glóbulos,
y el lúpulo de espuma
es rojo póstumo
con la tristeza copulada
por ballenas de humo
que circulan en un cielo óseo
Voceo a tus venas un adiós,
a tu aorta de corto caudal
le doy mis redes de oro fluido
sin la esperanza de acuñar o cazar
las sirenas que sin canto
enamoraron mi mutilado corazón
¿me verás?
no lo se,
mas soy bienvenido por tu marea,
soy protegido por tu carne
y soy amado por tu soledad etérea
A veces veo que escurres,
que de ti fluye por otro arroyo la vida.
No recircula, solo se va por otro aire,
se va lejana la mar, se va mi tina,
se va y nadie acoge afuera tu herida
Sé porque me hablan tus cuervos,
me hablan de esas lágrimas del cielo tuyo,
me relatan de tu pena sin remedio o suero,
me hablan los alados con murmullo
que el oleaje y los latidos quieren ser mudos
Te entiendo y no lo digo como egoísta
o como marinero de puerto enamorado.
Te entiendo como niño altruista
que se sumió asesino en ti en una pasión ficta
Se niña que el tiempo se va
de estos relojes que ya no contabilizan
los segundos de nuestra vana
relación altruista.
Se niña que te quieres ir a navegar
con la muerte al cielo e infierno del soñar
Tranquila que no va a doler,
solo sentirás por ese tajo de tus venas
un bulto salir como espina de siete colores.
Sentiré yo como mi barca cae presa
de la gravedad que merma
en una tierra mundana y ajena
a tu interior de belleza plena
Caeré contigo sobre el rayo de luna,
caeremos y seremos muerte
mientras un viento de dióxido tóxico
inunda las cavidades de mi mar,
de tu cuerpo ya sin sangre ni ánima