Qué generosa, querida poeta, en compartir un trozo de la génesis de este panorama riquísimo que me ha deslumbrado. Es un gesto maravilloso de parte tuya porque siempre soy inquisitivo respecto a lo que pudiera ocurrir tras bambalinas cuando el autor está en esa hierofanía que lo mueve a escribir.
Creo que te había comentado que colecciono "piedras". Pues bien,
Piedra de sol es mi segunda piedra favorita porque ahí discurre todo lo que humanamente contiene una vida, todas las vidas y toda la historia del acontecer de la humanidad. Es un ciclo completo como el calendario que mencionas: hay alumbramiento, hay muerte, hay amor y la resurrección constante en el simbolismo del astro rey.
Mi piedra favorita, la primera, es un poco menos pretenciosa y mucho menos conocida que la del maestro Paz. Ahí también están representados los ciclos de la vida, pero son ciclos individualizados, necesariamente interiores, pero representados por el paso de los días... En fin, se llama
Golpe en la piedra, y fue escrito por mi paisana Margarita Michelena. También es extenso (yo lo grabé con mi voz hace mucho tiempo, y el resultado fueron más de ocho minutos sin respirar), pero te dejo el fragmento inicial, ojalá sea de tu agrado:
I.
Estoy aquí, en tus ojos.
Mírame, sombra mía.
O mejor no me mires.
Soy como tú.
Por eso no me conocerías.
¿Mi nombre? No lo tengo.
El rostro gris, nublado, indistinguible.
Soy éste. Aquél. No importa.
Todos somos iguales.
Todos oscuridad. Ni siquiera tristeza.
Nunca el amor. Y nunca la alegría.
La palabra jamás. Jamás el fuego.
Sin arder nos hacemos de ceniza.
El día nos encuentra
pasando cartas que jamás abrimos,
contraseñas exangües, desventradas.
Por la noche caemos en pozos sin aliento,
en orillas de sombra,
en un callado infierno.
Somos piedras tiradas sobre el cauce
de un río que se ha muerto.
Ciertamente que a veces me pregunto
quién soy, a dónde marcho,
dónde nace la rama de mi sangre,
para qué me despierto,
qué hago sobre el mundo, aún menos que la hierba
fragmento del color, parte del tacto,
una leve razón, un signo breve
de ser en algún sitio para algo.
Y nadie me responde. No sabemos.
¿Cómo saber, si yo mismo estoy mudo,
si yo mismo me falto?
¿Por qué estar solo así, de mí tan solo,
por mí deshabitado,
de mí mismo tan ciego,
hombre de arena seco y dispersado?
II
Hoy es viernes.
Es una de las cosas que sé.
De las muy pocas...