Iván Lacayo
Poeta recién llegado
¿No sabes lo que aguarda la noche?
Tal vez sea el indolente frío, o la simple
canción de cuna, ataviada
por una vos dulce de luna,
que vaga entre las insólitas calles,
de tu historia.
Deambula la mente sabia, la mente tierna,
carcomida por el tiempo,
cansada de bregar la tierra
con sus pasos arrastrando la gloria.
¿No sabes lo que aguarda la noche?
Un inmenso cielo estrellado, o las
más triste miserias, que fueron una vez contadas
desde el atrio de una plazoleta,
con exaltación de poeta, o son
los lamentos de su seriedad impecable,
o sus ojos que muelen a trizas sus penurias,
reusándose con fuerte empeño él valiente,
que sólo dejara libre una ínfima lágrima,
que se ha secado en su rostro con el dolor
del tiempo.
¿No sábes lo que aguarda la noche?
Sera el cielo infinito que cobije su cuerpo,
o el rechinar de sus dientes,
cuando pernocta con una sonrisa congelada
todo orgulloso, bravo, impetuoso como lo fue algún día.
Así viven, en silencio caminan
para no tentar más la desdicha.
en un mundo donde no tienen cabida,
las rimas que no gozan
los que nos son de esta vida y que
aguardan en la noche la despedida.
Tal vez sea el indolente frío, o la simple
canción de cuna, ataviada
por una vos dulce de luna,
que vaga entre las insólitas calles,
de tu historia.
Deambula la mente sabia, la mente tierna,
carcomida por el tiempo,
cansada de bregar la tierra
con sus pasos arrastrando la gloria.
¿No sabes lo que aguarda la noche?
Un inmenso cielo estrellado, o las
más triste miserias, que fueron una vez contadas
desde el atrio de una plazoleta,
con exaltación de poeta, o son
los lamentos de su seriedad impecable,
o sus ojos que muelen a trizas sus penurias,
reusándose con fuerte empeño él valiente,
que sólo dejara libre una ínfima lágrima,
que se ha secado en su rostro con el dolor
del tiempo.
¿No sábes lo que aguarda la noche?
Sera el cielo infinito que cobije su cuerpo,
o el rechinar de sus dientes,
cuando pernocta con una sonrisa congelada
todo orgulloso, bravo, impetuoso como lo fue algún día.
Así viven, en silencio caminan
para no tentar más la desdicha.
en un mundo donde no tienen cabida,
las rimas que no gozan
los que nos son de esta vida y que
aguardan en la noche la despedida.