Al ritmo que me tocas

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Confieso que me muero por respirar tu aliento
por tomar tu cabello y enredarme en él
con voluntad y sin miedo,
por recostarme en ti y probar de tu boca
el pecado de Adán y continuar viviendo.

Sabes que eres mi dios, mi diabla, mi ángel,
la nube en la que vuelo en carrera al sol,
mi mar con agua dulce, mi lápiz y papel,
mi manantial, mi fuego, mi voto de pasión.

Confieso que contigo yo pienso dos mil locuras,
levanto muertos, construyo iglesias y templos,
tienes el don de esclavizarme en tu cintura
sin escuchar protestas, hazlo, te lo estoy pidiendo.

Deja que los puros continúen sufriendo en su soledad,
ten piedad conmigo, que recién inicio carrera en tu ombligo
con destino dulce hacia la libertad,
abrázame a tu lengua que se mira traviesa
y barájame las cartas para poderte acariciar.

Quítame las ropas y bésame sin miedos,
pide asilo en mi pecho,
dame de comer directo de tu boca
y deja que mis dedos caminen tu piel
al ritmo que me tocas.

Que no estorben las sábanas ni sobren calores
ni que amanezca antes de cruzar las piernas,
escoge tú la paleta de sabores
que voy a color sobre tu cuerpo, muñeca.

Confieso que verte desnuda es mi debilidad
y que se me congela el cuerpo de mirarte entera,
hacemos yunta buena para la maldad,
recuéstate conmigo, que se encendió la hoguera.
 

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