PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Yo podría pronunciar tu nombre desde el sol extinto,
sin comprometer el aire o despertar el cielo.
Qué sería de las estrellas que apuntan
si al condensarlas en el membranoso cristal
que asoma las vertientes del espíritu
cedieras tus lágrimas.
Qué sería del trazo íntimo que inclina los espejos,
si al rectificar tus asomos desprendes
otra de mis crudas visiones.
Qué sería de la salpicadura emotiva que al mundo ahoga
si al navegar después sobre la lluvia
nuestros pensamientos permanecen áridos.
Saldremos hasta lo último,
a extrañar impensadamente el reconocimiento de la luz,
a caminar desposeídos el recuerdo de la búsqueda.
Saldremos corazón,
achicando la unidad,
escogiendo la calle que sirve de atajo
a la nube guardada por la paciencia en tu ventana.
sin comprometer el aire o despertar el cielo.
Qué sería de las estrellas que apuntan
si al condensarlas en el membranoso cristal
que asoma las vertientes del espíritu
cedieras tus lágrimas.
Qué sería del trazo íntimo que inclina los espejos,
si al rectificar tus asomos desprendes
otra de mis crudas visiones.
Qué sería de la salpicadura emotiva que al mundo ahoga
si al navegar después sobre la lluvia
nuestros pensamientos permanecen áridos.
Saldremos hasta lo último,
a extrañar impensadamente el reconocimiento de la luz,
a caminar desposeídos el recuerdo de la búsqueda.
Saldremos corazón,
achicando la unidad,
escogiendo la calle que sirve de atajo
a la nube guardada por la paciencia en tu ventana.