(Para quién haya leído el libro "Alas de fuego" de Laura Gallego García este poema le será de mayor comprensión y sabrá a qué escena está haciendo referencia este escrito con mucha más precisión). Si queréis que adelante detalles hacédmelo saber e interpretaréis el poema adecuadamente ::
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Bueno aqui va el poema:
Alas de Fuego
Tiembla árido el silencio en el desierto,
sólo el viento acaricia ya mis alas.
Alumbró el sol con sus garras mi cuerpo
y el sucio recuerdo atacó a mi mente…
Mis lágrimas quisieron únicamente
paliar la rabia del elogio muerto;
lo abandoné a su causa, tan dormido,
y salí de la cueva húmeda y umbrosa.
Sin saber si hacía bien, y dudosa
me alejé corriendo con pies desnudos,
sin de su presencia y lejos de su choza.
La arena seca ante mí agradeció
la hidratación de mis lágrimas mudas.
El día a elevarse ardiendo comenzó,
mas merecía el castigo del sol
por ensuciar mi alma con el placer.
Muy lento volvió a mí con suavidad
un temor que hizo mella en mí de nuevo….
Regresé por miedo a hallar la verdad
y al grito de una garganta muriendo
maldije el inútil cepo doliente.
Al empaparse de sangre sus dientes,
varios hombres enfundaron sangrientas
sus afiladas armas violentas.
Mas ya era tarde… con furia maté
desarmada cuántos me rodeaban
y muertos sus sicarios, le acaricié
con mi palma, rozando su piel roja,
creyendo curar su corte mortal,
mas no bastaba… Fue un golpe letal.
En su último expiro miró a mis ojos
y su aliento expiró palabras breves:
“te amo” y mi lágrima al chocar leve
con su pecho marcó su hora de muerte…
::Bueno aqui va el poema:
Alas de Fuego
Tiembla árido el silencio en el desierto,
sólo el viento acaricia ya mis alas.
Alumbró el sol con sus garras mi cuerpo
y el sucio recuerdo atacó a mi mente…
Mis lágrimas quisieron únicamente
paliar la rabia del elogio muerto;
lo abandoné a su causa, tan dormido,
y salí de la cueva húmeda y umbrosa.
Sin saber si hacía bien, y dudosa
me alejé corriendo con pies desnudos,
sin de su presencia y lejos de su choza.
La arena seca ante mí agradeció
la hidratación de mis lágrimas mudas.
El día a elevarse ardiendo comenzó,
mas merecía el castigo del sol
por ensuciar mi alma con el placer.
Muy lento volvió a mí con suavidad
un temor que hizo mella en mí de nuevo….
Regresé por miedo a hallar la verdad
y al grito de una garganta muriendo
maldije el inútil cepo doliente.
Al empaparse de sangre sus dientes,
varios hombres enfundaron sangrientas
sus afiladas armas violentas.
Mas ya era tarde… con furia maté
desarmada cuántos me rodeaban
y muertos sus sicarios, le acaricié
con mi palma, rozando su piel roja,
creyendo curar su corte mortal,
mas no bastaba… Fue un golpe letal.
En su último expiro miró a mis ojos
y su aliento expiró palabras breves:
“te amo” y mi lágrima al chocar leve
con su pecho marcó su hora de muerte…
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