Lex Cronos
Poeta recién llegado
Morí con cada beso de su boca,
viví cada sueño de su aurora,
destroce mi corazón con sus afectos,
deposite mi alma con un beso.
En su mirada abrí la puerta del deseo y la ventana de la pasión,
una perfecta fusión para encadenar mi cuerpo al delirio y el placer,
envenene mi ser al quererte sin restricción.
Nací con el calor de sus mentiras,
le di una razón a mi vida
tus defectos endulzaron mi existencia,
rasgue mi piel con tus anhelos,
volé bajo la sombra de tus miedos,
viaje al inframundo de tus deseos
y en cada uno de ellos deje mi ser en suspenso.
Por cada caricia derrame una lagrima,
por cada sonrisa desintegre un pedazo de mi anima,
destroce los mil abernos con tu luz
y desplegué mis alas rotas,
planee sobre el cielo del amor,
clave mi cruz en venus pero el virus quedo en mi pecho.
Como luciérnaga trate de brillar,
iluso al poder creer que podía iluminar la faz,
jamás serás la virtud que pueda calmar la lagrimas,
jamás serás la locura que pueda saciar la ansiedad,
jamás podrás secar el desierto árido de la soledad,
jamás mojaras los mares húmedos de la caridad.
Repose sobre el hielo sangrando gota agota,
pinte el cielo azul, de color rojo se torno al verlo,
el horizonte color caramelo me llamaba a volar sobre sus cielos
y con las alas rotas caí al vacio del silencio,
bebiendo el veneno de las ilusiones
prisionero de su llanto y de sus emociones.
Cálmame, ámame o destrózame,
mátame pero no me dejes que desangre sobre el iceberg sobre el cual reposo,
me tendrás de frente pero no me hundas en este pozo,
gota a gota derramare mi sangre por ti,
hasta que alguien cure mis alas rotas
viví cada sueño de su aurora,
destroce mi corazón con sus afectos,
deposite mi alma con un beso.
En su mirada abrí la puerta del deseo y la ventana de la pasión,
una perfecta fusión para encadenar mi cuerpo al delirio y el placer,
envenene mi ser al quererte sin restricción.
Nací con el calor de sus mentiras,
le di una razón a mi vida
tus defectos endulzaron mi existencia,
rasgue mi piel con tus anhelos,
volé bajo la sombra de tus miedos,
viaje al inframundo de tus deseos
y en cada uno de ellos deje mi ser en suspenso.
Por cada caricia derrame una lagrima,
por cada sonrisa desintegre un pedazo de mi anima,
destroce los mil abernos con tu luz
y desplegué mis alas rotas,
planee sobre el cielo del amor,
clave mi cruz en venus pero el virus quedo en mi pecho.
Como luciérnaga trate de brillar,
iluso al poder creer que podía iluminar la faz,
jamás serás la virtud que pueda calmar la lagrimas,
jamás serás la locura que pueda saciar la ansiedad,
jamás podrás secar el desierto árido de la soledad,
jamás mojaras los mares húmedos de la caridad.
Repose sobre el hielo sangrando gota agota,
pinte el cielo azul, de color rojo se torno al verlo,
el horizonte color caramelo me llamaba a volar sobre sus cielos
y con las alas rotas caí al vacio del silencio,
bebiendo el veneno de las ilusiones
prisionero de su llanto y de sus emociones.
Cálmame, ámame o destrózame,
mátame pero no me dejes que desangre sobre el iceberg sobre el cual reposo,
me tendrás de frente pero no me hundas en este pozo,
gota a gota derramare mi sangre por ti,
hasta que alguien cure mis alas rotas