XLIII
Albérgame de la sombra
que yerta en la luz profana
en mí todo malo forma
y al sueño un suspiro arranca.
Si en ti poesía torna
el hermoso esplendor de hadas
en mí la canción provoca
llorar con tristeza al alma.
Si observas: el sol te nombra
primavera te retrata
y a mí en cambio, Febo me odia
y el estío mi alma ultraja.
En ti las horas son cortas
porque en ti la vida es larga
y en mí los instantes sobran
porque mi vida es abstracta.
En ti las sonrisas cobran,
en ti la dicha es colmada
y en mí la pena sólo evoca
melancolía y mil lágrimas.
De ti los mares, las orlas
de la perla luz de plata,
acuarelas y gaviotas
en tus ojos y en mi patria,
de ti las preciosas horas
y la dulce y precoz cándida
de tu risa, que recobra
por vivir esa luz mágica,
de ti la maravillosa
cadencia que en flor sonara
la gracia que tal provoca
tu boca la pura gracia.
De mí tempestad do flotan
en penumbra la nostalgia
rotas velas y derrotas
déspota de mí, sin nada,
de mí, horribles, lastimosas
partes de esta amarga sátira
que en sollozo busca fosa
para culminar la fábula,
de mí la más envidiosa
rima sin son ni templanza
desgracia que al verso implora
explique tanta desgracia.
Con las coincidencias pocas
con las diferencias tantas
amamos la causa hermosa
si es nuestro amor justa causa
que afrontamos con la ansiosa
luz que brilla en las miradas
Tan poco en común y todas
renovadas esperanzas.
Albérgame de la sombra
que yerta en la luz profana
en mí todo malo forma
y al sueño un suspiro arranca.
Si en ti poesía torna
el hermoso esplendor de hadas
en mí la canción provoca
llorar con tristeza al alma.
Si observas: el sol te nombra
primavera te retrata
y a mí en cambio, Febo me odia
y el estío mi alma ultraja.
En ti las horas son cortas
porque en ti la vida es larga
y en mí los instantes sobran
porque mi vida es abstracta.
En ti las sonrisas cobran,
en ti la dicha es colmada
y en mí la pena sólo evoca
melancolía y mil lágrimas.
De ti los mares, las orlas
de la perla luz de plata,
acuarelas y gaviotas
en tus ojos y en mi patria,
de ti las preciosas horas
y la dulce y precoz cándida
de tu risa, que recobra
por vivir esa luz mágica,
de ti la maravillosa
cadencia que en flor sonara
la gracia que tal provoca
tu boca la pura gracia.
De mí tempestad do flotan
en penumbra la nostalgia
rotas velas y derrotas
déspota de mí, sin nada,
de mí, horribles, lastimosas
partes de esta amarga sátira
que en sollozo busca fosa
para culminar la fábula,
de mí la más envidiosa
rima sin son ni templanza
desgracia que al verso implora
explique tanta desgracia.
Con las coincidencias pocas
con las diferencias tantas
amamos la causa hermosa
si es nuestro amor justa causa
que afrontamos con la ansiosa
luz que brilla en las miradas
Tan poco en común y todas
renovadas esperanzas.