[FONT="] Mirando hacia el cielo azul, se ven unas gaviotas, pero una de ellas volaba con las alas bien abiertas. Era la gaviota consentida de una niña dulce que soñaba con poder volar. La gaviota le decía: levántate y prepárate para concederte tu sueño
[FONT="]Exalto de alegría, pero se quedó muy pensativa por un instante
y le pregunta a la gaviota:¿ cómo lo voy hacer? Si no tengo alas como tú. Acuérdate mi niña que soy enviada por Dios.- y con una gran sonrisa, la niña se levantó para cumplir su anhelado sueño, el de poder "volar". Emocionada y llena de alegría pronunciaba: gracias mi Dios por este regalo, pues pude volar aunque fuera en mis sueños y a ti gaviota consentida nunca te salgas de ellos. 
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