dark-maiden
Poeta fiel al portal
Me ceñiste un inmaculado
velo de novia.
Me desnudaste para
vestirme de reina.
Y cuando todos se sentaron
para contemplar nuestro enlace,
me dejaste como la noche al día.
Me dijiste: es pronto amada,
mi corazón pertenece a los astros,
espera a que ellos vengan.
Sobre tu mesa está el mazo de cartas,
sobre la mía, las respuestas.
No pude evitar deslumbrarme
con el brillo de la agonía.
De no ser porque tú eras mi luz,
me habría quedado ciega
ante tanta irreverencia.
Yo era la novia de la sierra,
y tú el novio del mar.
Yo era la reina de
los limoneros
y tú el rey de los olivos.
Cuando nuestra esencia se fundió
en ese instante, no supiste que en
mi útero se había forjado
el fruto de tu estirpe.
La rabia nubló tu inconsciente.
Conscientemente me gritaste:
¡Esa no es la voluntad de la primavera!
Mas yo te dije: aléjate amado,
todavía hay tiempo para que
volvamos a reencontrarnos.
velo de novia.
Me desnudaste para
vestirme de reina.
Y cuando todos se sentaron
para contemplar nuestro enlace,
me dejaste como la noche al día.
Me dijiste: es pronto amada,
mi corazón pertenece a los astros,
espera a que ellos vengan.
Sobre tu mesa está el mazo de cartas,
sobre la mía, las respuestas.
No pude evitar deslumbrarme
con el brillo de la agonía.
De no ser porque tú eras mi luz,
me habría quedado ciega
ante tanta irreverencia.
Yo era la novia de la sierra,
y tú el novio del mar.
Yo era la reina de
los limoneros
y tú el rey de los olivos.
Cuando nuestra esencia se fundió
en ese instante, no supiste que en
mi útero se había forjado
el fruto de tu estirpe.
La rabia nubló tu inconsciente.
Conscientemente me gritaste:
¡Esa no es la voluntad de la primavera!
Mas yo te dije: aléjate amado,
todavía hay tiempo para que
volvamos a reencontrarnos.