MiguelEsteban
ÚNICO
Solaz vertiente,
en tus pestañas derramadas,
rauda tempestad de vorágines
y sueños obtusos volátiles,
acrisola tu nervio
prismático de luces,
sombras bailan una luna serena
que mi cielo tumba,
panal de tus estrellas
que me repunta,
clamor de ríos ilusionados,
vestidura de tu piel,
noche que te atrapa y muerde
hay hogar en tus ojos frágiles,
hay templanza
en tus nubes de labios,
hoy limando mis alimañas
araño tu seda,
esta tierra tiene sed
ya perdidas las hojas
lleno el tintero,
el tiempo va desvaneciendo
fuego seco,
recuerdos ardiendo
albores suicidas,
tu alba encendida,
la sonata perdida,
la aurora quebrada,
la garra despierta,
la sal en la lengua,
la mar acabada y erguida
aun respira lamiendo la caricia,
el alambre queda huérfano
la ascua sigue de amor candente,
la cadencia te encuentra
plácida, amanecida,
hoy desvelan mis ganas
entre estas ramas violetas,
surca el viento tu jardín de silencios,
el astro azulado te bebe el suspiro
florecen las ansias,
el sentido se pierde en tu nido
hoy la fosa de latidos
rebosa cada verdad encontrada
en cada palmo
de tus estruendos enarbolados,
en cada matojo de tu cima clavada,
no hay resquicio, ni sangre, ni vino dulce
solo hay infierno yerto de hielo
si conmigo no te encuentro
cada vida te llama,
cada espíritu te encuentra,
no hay espacio en mí
que no hayas conquistado,
ni semilla que con amor no haya germinado.
El Castellano y Leannán-Sídhe