eenciso
Poeta fiel al portal
El color de la luz tibia ondea,
nuestras miradas se reparten como barajas,
un amigo nos trae al tiempo apresado,
la camarera nos sirve el espacio a solas,
tus cabellos como un tul, tus labios rojos
como la cereza que brota entre espumas
del cóctel que te ha servido la Luna;
como bruma entre las olas,
mi sed va entre tus venustos ribetes,
el brillo de ese carmín intenso y cálido
por el cual se colaron mis deseos,
firme pero estólido, mis manos tiemblan,
la gente se diluye cual hielo en la copa,
y el momento llega como un alfiler…
pero esta vez no corrió la flébil duda,
no voló el papel desde el corazón,
ni pretendieron mis anhelos
despertar sobre una pluma,
entrelazamos nuestras apetencias,
debajo del tul, en el rojo color de una cereza
y en un beso…
nuestras miradas se reparten como barajas,
un amigo nos trae al tiempo apresado,
la camarera nos sirve el espacio a solas,
tus cabellos como un tul, tus labios rojos
como la cereza que brota entre espumas
del cóctel que te ha servido la Luna;
como bruma entre las olas,
mi sed va entre tus venustos ribetes,
el brillo de ese carmín intenso y cálido
por el cual se colaron mis deseos,
firme pero estólido, mis manos tiemblan,
la gente se diluye cual hielo en la copa,
y el momento llega como un alfiler…
pero esta vez no corrió la flébil duda,
no voló el papel desde el corazón,
ni pretendieron mis anhelos
despertar sobre una pluma,
entrelazamos nuestras apetencias,
debajo del tul, en el rojo color de una cereza
y en un beso…
Última edición: