abcd
Poeta adicto al portal
Al final el corazón más ondeado de la tierra
es el que no late,
porque cuando explota, la más seca ternura se derrama del pecho.
Yo tuve vergüenza al pensar que la quería
y sentí una larga venganza cicatrizar mis heridas.
Una constelación pobre de luces
es lo que ofrece
y eso me alcanza.
Su espuma visual lastima mis ojos.
Yo quisiera limpiar su mirada,
dibujar días de eterna quietud,
soles de austera depresión.
Cada noche al desplomarme
tengo miedo que mis palabras no sanen ni duelan,
me desespera que las imágenes le persigan
y ella solo tenga un lugar donde correr.
Sobra tanto espacio.
Ella no puede ni debe mirar el tiempo,
su corazón debe seguir plano,
equidistante, a un eterno segundo de mis labios.
es el que no late,
porque cuando explota, la más seca ternura se derrama del pecho.
Yo tuve vergüenza al pensar que la quería
y sentí una larga venganza cicatrizar mis heridas.
Una constelación pobre de luces
es lo que ofrece
y eso me alcanza.
Su espuma visual lastima mis ojos.
Yo quisiera limpiar su mirada,
dibujar días de eterna quietud,
soles de austera depresión.
Cada noche al desplomarme
tengo miedo que mis palabras no sanen ni duelan,
me desespera que las imágenes le persigan
y ella solo tenga un lugar donde correr.
Sobra tanto espacio.
Ella no puede ni debe mirar el tiempo,
su corazón debe seguir plano,
equidistante, a un eterno segundo de mis labios.