Algo de un paisaje lento en el fuego

abcd

Poeta adicto al portal
Mis aguas, ríos externos, se coloran de a poco,
el sol se hunde en mis montañas
y seca y limpia y aclara mi mirada.

Esa fiebre por la que mi corazón anoche punzaba
deshenebra otra nostalgia al latir despacio.
Los habitantes del viento me quieren habitar,
ya no soy un ser desierto, hoy quiero querer.

En los extremos infinitos de mis dedos
caen verdades que callo.
Yo al tocar libero una manada de fieras salvajes,
yo al soltar me encarcelo en un negro mar.
Mi lengua atrae ángeles oscuros cubiertos de luz,
ya no se distrae mi espina dorsal en falsos misterios,
ahora solo duele la sombra que enamora.

Al fin tumba, al fin perro gigante asomando tras la pared,
al fin la tierra me contradice y descanso en una figura no humana.
Pellejo muerto, soñador vivo.
 
Mis aguas, ríos externos, se coloran de a poco,
el sol se hunde en mis montañas
y seca y limpia y aclara mi mirada.

Esa fiebre por la que mi corazón anoche punzaba
deshenebra otra nostalgia al latir despacio.
Los habitantes del viento me quieren habitar,
ya no soy un ser desierto, hoy quiero querer.

En los extremos infinitos de mis dedos
caen verdades que callo.
Yo al tocar libero una manada de fieras salvajes,
yo al soltar me encarcelo en un negro mar.
Mi lengua atrae ángeles oscuros cubiertos de luz,
ya no se distrae mi espina dorsal en falsos misterios,
ahora solo duele la sombra que enamora.

Al fin tumba, al fin perro gigante asomando tras la pared,
al fin la tierra me contradice y descanso en una figura no humana.
Pellejo muerto, soñador vivo.

Tremendo poema, Tiene una fuerza arrolladora, pasión pura.
Te felicito, quien quiera que seas, poeta.
 
Mis aguas, ríos externos, se coloran de a poco,
el sol se hunde en mis montañas
y seca y limpia y aclara mi mirada.

Esa fiebre por la que mi corazón anoche punzaba
deshenebra otra nostalgia al latir despacio.
Los habitantes del viento me quieren habitar,
ya no soy un ser desierto, hoy quiero querer.

En los extremos infinitos de mis dedos
caen verdades que callo.
Yo al tocar libero una manada de fieras salvajes,
yo al soltar me encarcelo en un negro mar.
Mi lengua atrae ángeles oscuros cubiertos de luz,
ya no se distrae mi espina dorsal en falsos misterios,
ahora solo duele la sombra que enamora.

Al fin tumba, al fin perro gigante asomando tras la pared,
al fin la tierra me contradice y descanso en una figura no humana.
Pellejo muerto, soñador vivo.
Una fiebre de amor que te produce la melancolía con sus inevitables borrascas. He disfrutado la lectura. Saludos cordiales.
 

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