Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Éramos tan feos
que solo nos restaba intentar algo lindo.
Y no se nos quemó el pan en el horno
que rompimos,
ni nos faltaron gajos y pétalos bajo la mesa
que ignoramos.
Porque la loca luna parecía chimuela
sin la equina magnificencia de tus dientes y destelladas.
Porque tu sonrisa me enmarcaba la boca
con sus besos que pastaban por cicatrices de acné
y otros rastros de pruritos en extensiones ignoradas.
Porque sobre mi nariz de patata sin norte
me pesaban kilómetros miradas lascivas
para envolver de horizonte tu desnudez sin andamiaje
y bachear con linfas los ciertos y los inciertos precipicios
que de abril se abrían al morir la tarde.
Éramos tan feos, tan viejos, tan para nadie,
que no pudimos hacer otra cosa
que traspasar alientos para disipar fronteras
y deshacernos del mundo
para hacernos el amor hasta humear los espejos
y abrir nuestros ojos para arder la belleza
hasta quemarnos de hermosos.
que solo nos restaba intentar algo lindo.
Y no se nos quemó el pan en el horno
que rompimos,
ni nos faltaron gajos y pétalos bajo la mesa
que ignoramos.
Porque la loca luna parecía chimuela
sin la equina magnificencia de tus dientes y destelladas.
Porque tu sonrisa me enmarcaba la boca
con sus besos que pastaban por cicatrices de acné
y otros rastros de pruritos en extensiones ignoradas.
Porque sobre mi nariz de patata sin norte
me pesaban kilómetros miradas lascivas
para envolver de horizonte tu desnudez sin andamiaje
y bachear con linfas los ciertos y los inciertos precipicios
que de abril se abrían al morir la tarde.
Éramos tan feos, tan viejos, tan para nadie,
que no pudimos hacer otra cosa
que traspasar alientos para disipar fronteras
y deshacernos del mundo
para hacernos el amor hasta humear los espejos
y abrir nuestros ojos para arder la belleza
hasta quemarnos de hermosos.
30 de noviembre de 2020
