• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Algo màs que un clavel

hnoboa

Poeta recién llegado
Lila, clavel y espiga,
más que mil palabras,
sentir.

Lila,
sobrio él,
símbolo feminista,
en homenaje a las mujeres
que con paño uva cubrieron sus cuerpos,
del fuego brutal de los patrones,
que quiso y no pudo
quemar sus anhelos de justicia,
allá en los albores del imperio.

Del clavel,
la culpa la tienen aquellas mujeres pacifistas.
Desde las manos de niñas, jóvenes y ancianas,
los claveles calmaron la furia de los cañones,
la prepotencia de opresores y tiranos,
el ciego fundamentalismo que las discrimina...
lograron lo que otras fuerzas no pudieron.
Aparecieron un mayo del 68
y en una tal "Revolución de los Claveles" en la añeja Portugal,
Aparecieron,
muchas veces,
en las manos de la dignidad
de Flora Tristán,
de Domitila Chungara,
de Hebbe de Bonafini,
de Nela Martínez,
de Rigoberta Menchú,
de las hermanas Mirabal,
en las plazas de la gran patria latinoamericana,
junto a cabezas de madres cubiertas de pañuelos blancos,
junto a retratos de amadas y amados,
entre rostros de dolor y coraje.
Y volverán a aparecer… en manos femeninas,
siempre que sean necesarios.

La espiga en cambio…
es pacha mama,
¡así, con nombre de mujer!
y es trabajo,
es manos y corazones
encallecidos por la furia de derechos relegados,
por múltiples jornadas de espalda doblada,
sin embargo invisibles,
que no alcanzan para el pan.
Y a pesar de ello,
y precisamente por ello,
son dignas: la espiga y la mujer.

El lila, el clavel y la espiga, entonces,
no son extraños a las mujeres,
¡simplemente mujeres!
no hace falta otro calificativo que las adorne.
¡Mujeres: verdaderas constructoras de futuro!
 
Lila, clavel y espiga,
más que mil palabras,
sentir.

Lila,
sobrio él,
símbolo feminista,
en homenaje a las mujeres
que con paño uva cubrieron sus cuerpos,
del fuego brutal de los patrones,
que quiso y no pudo
quemar sus anhelos de justicia,
allá en los albores del imperio.

Del clavel,
la culpa la tienen aquellas mujeres pacifistas.
Desde las manos de niñas, jóvenes y ancianas,
los claveles calmaron la furia de los cañones,
la prepotencia de opresores y tiranos,
el ciego fundamentalismo que las discrimina...
lograron lo que otras fuerzas no pudieron.
Aparecieron un mayo del 68
y en una tal "Revolución de los Claveles" en la añeja Portugal,
Aparecieron,
muchas veces,
en las manos de la dignidad
de Flora Tristán,
de Domitila Chungara,
de Hebbe de Bonafini,
de Nela Martínez,
de Rigoberta Menchú,
de las hermanas Mirabal,
en las plazas de la gran patria latinoamericana,
junto a cabezas de madres cubiertas de pañuelos blancos,
junto a retratos de amadas y amados,
entre rostros de dolor y coraje.
Y volverán a aparecer… en manos femeninas,
siempre que sean necesarios.

La espiga en cambio…
es pacha mama,
¡así, con nombre de mujer!
y es trabajo,
es manos y corazones
encallecidos por la furia de derechos relegados,
por múltiples jornadas de espalda doblada,
sin embargo invisibles,
que no alcanzan para el pan.
Y a pesar de ello,
y precisamente por ello,
son dignas: la espiga y la mujer.

El lila, el clavel y la espiga, entonces,
no son extraños a las mujeres,
¡simplemente mujeres!
no hace falta otro calificativo que las adorne.
¡Mujeres: verdaderas constructoras de futuro!

Hnoboa
Encuentro en tus letras la historia que nos acerca al lado femenino que siempre
ha luchado por sus anhelos, en contra de toda discriminación, las mujeres luchadoras
que en todos los puntos del planeta han alzado su voz para construir un futuro
digno de las futuras generaciones.
Te agradezco infinitamente por estas letras que nos compartes: Lila, clavel y espiga
que con su significación sensible y profunda nos honran a todas las mujeres.
Estrellas y saludos
Ana
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba