hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Alguien ha visto mi ojo de mirar la vida?
Aunque es de vidrio
a veces duele
con él he visto unos pocos arribos
pero muchas, muchas, demasiadas despedidas.
Creo que lo dejé olvidado
en el bar azul de la avenida
incierto sitio en que nos encontrábamos ella y yo
a intercambiar promesas por mentiras;
un negro día que murmuró: Adiós...
con ésa, su voz de paloma malherida.
Y lo busco tropezando con el mundo
se me rebelan las calles y las esquinas
ando tanteando las paredes y a la gente...
Y no se cuando ni se cómo habré de hallarlo
ni siquiera se lo que haré al encontrarlo.
Tuve una idea pero eso fue en otro tiempo
cuando aún pensaba que la vida algo valía
y si camino es para que no me alcance el temor
de perder el otro ojo, el que me queda
el que aún conserva su rostro en la retina.
Aunque es de vidrio
a veces duele
con él he visto unos pocos arribos
pero muchas, muchas, demasiadas despedidas.
Creo que lo dejé olvidado
en el bar azul de la avenida
incierto sitio en que nos encontrábamos ella y yo
a intercambiar promesas por mentiras;
un negro día que murmuró: Adiós...
con ésa, su voz de paloma malherida.
Y lo busco tropezando con el mundo
se me rebelan las calles y las esquinas
ando tanteando las paredes y a la gente...
Y no se cuando ni se cómo habré de hallarlo
ni siquiera se lo que haré al encontrarlo.
Tuve una idea pero eso fue en otro tiempo
cuando aún pensaba que la vida algo valía
y si camino es para que no me alcance el temor
de perder el otro ojo, el que me queda
el que aún conserva su rostro en la retina.
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