Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
La voz de mi hermana un torbellino de palabras al otro lado del auricular.
La tarde, aunque intensa, comienza a obscurecer,
igual que el día.
Mi Madre, tal vez resignada,
observa una pantalla luminosa con voces, oferta y sonrisa y se aleja,
obserando personas que hacen cosas,
que susurran,
o se enojan,
o sufren.
A mi lado, la virginidad desposeída,
una cama.
Mis ojos, más intranquilos que antes,
más tranquilos,
más inertes,
casi lentos,
casi fuertes,
casi buenos,
casi malos,
solo humanos
La tarde, aunque intensa, comienza a obscurecer,
igual que el día.
Mi Madre, tal vez resignada,
observa una pantalla luminosa con voces, oferta y sonrisa y se aleja,
obserando personas que hacen cosas,
que susurran,
o se enojan,
o sufren.
A mi lado, la virginidad desposeída,
una cama.
Mis ojos, más intranquilos que antes,
más tranquilos,
más inertes,
casi lentos,
casi fuertes,
casi buenos,
casi malos,
solo humanos