Alicia plasma en su lienzo
lo que no se puede ver,
pero su trazo no inventa
lo que no existe ni fue.
No le impulsan ideales
sino la realidad fiel
es la que hace discurrir
por el lienzo a su pincel.
Alicia no es una mano,
Tsvietaieva escribió bien,
con una sola manía
ni un espejo tampoco es.
El mundo que Alicia pinta
no es el que los demás ven
aunque no es menos real
que el del mártir San Manuel.
Los cuadros de Alicia son
parte de su propio ser,
pero están vivos y viven
al margen de su querer.
lo que no se puede ver,
pero su trazo no inventa
lo que no existe ni fue.
No le impulsan ideales
sino la realidad fiel
es la que hace discurrir
por el lienzo a su pincel.
Alicia no es una mano,
Tsvietaieva escribió bien,
con una sola manía
ni un espejo tampoco es.
El mundo que Alicia pinta
no es el que los demás ven
aunque no es menos real
que el del mártir San Manuel.
Los cuadros de Alicia son
parte de su propio ser,
pero están vivos y viven
al margen de su querer.